| Enviada por Carolina Jerez
Ingredientes:
- 4 bistec de lomo o de filete,
- 12 papas largas,
- 4 cebollas,
- 8 huevos,
- aceite,
- sal y pimienta.
Método: Encienda el horno con llama pequeña, para calentar cuatro fuentes ovaladas en
que servirá esta fritura, además para mantener calientes los componentes que vayan
estando listos. Disponga dos sartenes y dos ollas extendidas sobre los 4 quemadores de la
cocina y vaya encendiéndolos según necesidad. Pele las papas y córtelas a lo largo en
tiras gruesas, nada de papitas fritas enclenques y esmirriadas.
Pique las cebollas en pluma mediana. Propine algunos golpes a los bistec, si lo estima
conveniente. Caliente fuertemente el abundante aceite de una olla para freír las papas, y
en la otra cacerola fría la cebolla a toda llama en 3 cucharadas de aceite. Espolvoree
sal en ambos sartenes, encienda los dos quemadores y luego gotéeles el aceite hasta untar
toda la superficie; ponga dos bistec en cada sartén y haga funcionar el aspirador de la
cocina para que el humo de toda esta fritura no interfiera en la atenta vigilancia que
deberá mantener en forma permanente. (previamente se habrá cerciorado de que el balón
de gas licuado tenga suficiente contenido, una falla de este jaez sería desastrosa).
Retire del horno las cuatro fuentes calientes y póngalas separadas en la mesa de
cocina, introduzca 4 marraquetas y sáquelas en cuanto su corteza esté crujiente. Con una
espumadera retire las papas doradas y póngalas en un tiesto sobre papel absorbente,
salpíquelas con sal y manténgalas en el horno apagando sus llamas. Distribuya la cebolla
en las cuatro fuentes, voltee los bistec y ponga a freír los huevos en parejas, en la
olla plana donde estaban las cebollas, trasegando aceite suficiente de la olla de las
papas. Divida las papas en cuatro porciones y colóquelas en las fuentes. Acomode los
bistec y cubra cada uno con un par de huevos fritos.
Si le gusta la idea, ponga un moldecito de arroz graneado, preparado previamente (no
hay quinto quemador), arrimadito al bistec con huevos. Traslade las fuentes, tomándolas
con un guante de cocina (recuerde que las calentó al horno) al comedor donde esposa y dos
hijos (no da para más) esperan anhelantes, estimulados por los vapores de tanta fritura
simultánea. No olvide que la ensalada a la chilena, debe ser aliñada en el último
momento, y que las marraquetas calientes tapadas con una servilleta, son indispensables
para empujar y sopear jugos, aceites y yemas.
Satisfecho y contento después de este jolgorio gastronómico, tómese un día de
descanso que bien se lo merece. |