| Enviada por Mercedes García
Método: En un mortero machacas los ajos con el perejil, la pimienta y algo de sal
hasta formar casi una pasta verde. Abres en la carne agujeros que la atraviesen en su
longitud. (Yo meto un cuchillo de los alargados y le doy vueltas para redondear) En esos
agujeros, (unos tres son los recomendables) introduzco con los dedos la pasta de ajo y
perejil. Si te sobra alguna la untas por fuera de la carne. Pasas el trozo de carne por
harina y la doras en una cacerola con un fondo de aceite. Cuando esté dorada, le viertes
un vaso de un buen vino blanco y seco, os recomiendo la manzanilla de Sanlúcar.. Le
añades otro vaso de agua hasta que la cubra en dos tercios. La ponéis a hervir dando la
vuelta de vez en cuando, pero no tapéis el recipiente, que tiene que evaporar alcohol y
agua para que se haga la salsa. Cuando probéis la salsa y esta tenga el punto de acidez y
de concentración que a vosotros os gusta, añadís la sal que creáis que le falta o le
rectificáis lo que os parezca. Es decir si la queréis más ácida le añadís un poquito
más de vino, si la queréis mas suave, un chorreón de agua más, si más espesa, un poco
de harinita tostada, etc..(De eso seguro que sabéis más que yo). Se saca la carne y de
sea enfriar, y si no la tocáis hasta el día después , es mejor. La salsa se guarda
aparte. Cuando la sirváis, corta la carne en frío en rodajas. La salsa se calienta y se
sirve a parte en salsera. La carne se puede comer con salsa y sin ella, como tapa, en
bocadillo, como plato con arroz blanco o puré de lo que se quiera o ensalada o las tres
cosas. Dura varios días, y es la manera de preparar la carne mechada menos insípida que
conozco. |