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Método: En la víspera, se ponen los garbanzos a remojo en agua fría. Al día
siguiente se escurren, se ponen en una cazuela con agua, se llevan a ebullición y se
cuecen durante una hora. Mientras, se preparan las albóndigas; se mezcla la carne picada
con la miga de pan mojada en leche y escurrida, un huevo, el ajo pelado y picado, dos
cucharadas de perejil picado, un buen pellizco de cuatro especias, nuez moscada y comino.
Se calienta el aceite en una sartén, se forman las albóndigas, se pasan por harina y
huevo batido y se fríen 15 minutos a fuego medio. Se escurren sobre papel absorbente y se
reservan. En el mismo recipiente se sofríen las cebollas picadas, se añaden los tomates
triturados, su jugo y 400 ml. de agua caliente; se salpimienta y se cuece a fuego lento 20
minutos. Se calienta el horno a 180°. Se lavan los calabacines, se secan y se cortan en
rodajas. En una cazuela de barro o cazuela de hierro se pone un lecho de garbanzos y
encima los calabacines, albóndigas y guindilla; se cubre con la salsa, se tapa y se deja
cocer en el horno una hora y media.
Se sirve caliente. |