| Enviada por Evelyn Martínez
Método: Partir en trozos la calabaza sin pelar y quitarle la fibra y las semillas. En
una cazuela grande de barro, colocar en el fondo un plato boca abajo, para evitar que se
pegue la calabaza. Con los trozos de calabaza, forrar toda la cazuela, con la parte de la
pulpa para adentro. En el hueco que se habrá dejado en el centro, colocar el piloncillo
en trocitos y el agua con el bicarbonato y la sal. Disponer encima hojas de elote o de
maíz, y tapar la cazuela. Poner ésta a fuego suave, hasta que la calabaza se ponga
tierna y se haya impregnado bien el piloncillo. Si fuera necesario echarle un poco más de
agua.
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