Ingredientes:
- 1 raja de rape de 450 grs (+ o -),
- 4 gambones rojizos,
- 1 y 1/2 cebollas tiernas,
- 1 zanahoria,
- 1 puerro hermoso,
- 2 dientes de ajo,
- 1 tomate pelado y despepitado,
- 75 gr. de mantequilla,
- 1/2 vaso (de los de agua) de brandy,
- 3/4 de litro de fumet de pescado,
- 1/2 vaso (de los de agua) de aceite de oliva virgen,
- 1/2 vaso (de los de agua) de nata líquida,
- Sal,
- Pimienta negra (mejor en molinillo para molerla en el momento).
Método: En una olla capaz pondremos la mantequilla a fuego suave. Picaremos la cebolla
(1) , el puerro, el tomate y la zanahoria, muy finos, y pocharemos (no hay prisa : no nos
corre nadie). Cuando la cebolla alcance la transparencia, añadiremos las cabezas, patitas
y caparazones de nuestras gambas (o gambones, o langostinos, o lo que sean), - porque los
cuerpos los reservaremos -, los ajos (cortados en laminillas) y un par de vueltas de
molinillo de pimienta. Moveremos con entusiasmo - habiendo subido un pelín la temperatura
del fuego - para que nada se nos pegue, y transcurrido unos minutos echaremos el fumet a
la olla. Ahora a dejar hervir. Mientras tanto, con cuchara de palo, apretad las cabezas de
los crustáceos (para que suelten su exquisitez cerebélica) y menead el todo.
Transcurrido el dicho tiempo, meted el mango de la minipimer en la olla y convertid la
cocción en una pasta homogénea. Pasad -es muy importante- la pasta en cuestión por el
chino (no por el pasapurés) y verted el resultado en un cuenco. Añadid al néctar
resultante la nata y homogeneizad. Corregid de sal, si es necesario. En una
"poele" poned el aceite de oliva, y cuando esté caliente (no humeando) poned la
1/2 cebolla que nos queda, picada finísima. Pochadla. Cuando lo esté, subid el fuego y
echad los filetes de rape (debería haber 4, pero si no los hay, creadlos vosotros por la
vía de "desdoblar" los que el pescadero perezoso os haya preparado) y los
cuerpecitos sandungueros de las 4 gambas. Dadlos unas vueltecitas (digamos 3/4 minutos,
aunque esto no es materia de fe) y poned el material sobre los platos en que va servirse.
No echéis sobre vuestros sólidos el líquido que hay en la sartén, sino tan sólo la
cebollita pocheada. Napad con la salsa del cuenco, que habréis, si es preciso, templado
unos instantes en el fuego.
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