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Método: Pochar 600 gr. de bacalao desalado durante 10 minutos en agua, casi a punto de
ebullición pero sin que ésta llegue a producirse. Sacarlo, quitarle piel y espinas y
deshacerlo un poco con las manos.
Depositar los trozos en un plato de gratén.
De otro lado abrir 500 g de mejillones a fuego muy fuerte. Filtrar el líquido
resultante. Depositar los mejillones (sin sus conchas) alrededor del bacalao. Hacer un
"roux" con 30 g de mantequilla y 1 cucharada sopera de harina. Mojarlo con el
líquido filtrado de los mejillones (que habíamos reservado) así como con 200 cc de
leche. Añadirle también 150 cc de nata líquida. Salpimentar. Añadir un poco de zumo de
limón.
Verter la salsa resultante sobre el plato de gratin. Salpicarlo con un poco de pan
rallado y gratinarlo.
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