| Enviada por Vicenç Roca
Método: Poner en una cazuela con agua fría el bacalao y la hora de laurel, a fuego
muy bajo para que se vaya calentando poco a poco. Cuando esté casi cocido -en el momento
que se ve una espuma blanca- retirar el bacalao con mucho cuidado, y extenderlo sobre un
paño blanco. Dejar enfriar una hora para que tome consistencia y así poder cortarlo a
tiras. Pasad estas tiras por harina y después por una pasta que habréis preparado
mezclando parte de la harina, parte de la miel y del agua de cocción del bacalao. Dicha
pasta debe tener una consistencia ligera. Freír los trozos de bacalao rebozados como
hemos dicho, en aceite no excesivamente ardiente, para no quemar la miel. Ir dándoles la
vuelta hasta que queden dorados. Servir inmediatamente después de sacarlos del fuego.
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