| Ingredientes:
- 3/4 de taza de harina integral de trigo,
- 1/4 de taza de harina de trigo refinada,
- Aceite vegetal,
- Agua - ni muy fría ni caliente - y sal.
Método: Este pan indio es la mejor manera de a) no engordar y b)
asegurarse una buena digestión. Si os encontráis a gusto haciéndolo, os propongo
que dejéis para siempre el pan convencional, que tantos disgustos nos dan a) a los
que queremos tener buen tipo y b) a los que tienen digestiones difíciles. Eso
sí, hay que comerlo inmediatamente después de cocinarlo, pero se hace muy rápido.
Mezclar las harinas en un recipiente ancho y añadir un poco de aceite.
Remover bien y añadir un poco de agua hasta formar una masa medianamente blanda.
Amasar suavemente con las manos untadas de aceite.
Formar con la masa pequeños bollitos del tamaño de una nuez y estirarlos
con el rodillo hasta conseguir que sean lo más finos posible, manteniendo la forma
circular en la medida de lo posible (en la India, utilizan una plataforma redonda llamada
adni y una especie de rodillo llamado lodhi tavo).
Precalentar una sartén ancha y antiadherente, y mantener a fuego medio.
Con cuidado de que no se rompa y utilizando para ello las manos si es necesario,
poner el chapati en la sartén y dejar que se formen unas pequeñas burbujas en su
superficie. Darle inmediatamente la vuelta y cocinar hasta que aparezcan unos
pequeños puntos tostados en su superficie. Retirar la sartén del fuego. Sujetar el
chapati con la mano o con unas pinzas de cocina y ponerlo directamente sobre el
fuego, por el lado que hemos cocinado primero. En este momento, el chapati debería
inflarse con el calor. Darle la vuelta y dejar el otro lado sobre el fuego solamente
durante un momento. Ponerlo en un plato y untarlo con un poco de aceite. A medida
que se van haciendo, poner los chapatis uno encima de otro, para que conserven el
calor.
¡ánimo! ¡Es cuestión de práctica!
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