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| Aditivos |
ADITIVOS ALIMENTARIOS |
| Algunas informaciones útiles |
En España se consideran legalmente como
aditivos a aquellas substancias añadidas intencionadamente a los alimentos para mejorar
sus propiedades físicas, sabor, conservación, etc., pero no a aquellas añadidas con el
objetivo de aumentar su valor nutritivo. En aquellos casos en los que la substancia
añadida es eliminada, o la cantidad de ella que queda en el alimento no tiene función
alguna, no se considera un aditivo sino un agente auxiliar de fabricación.
Algunos aditivos, como la sal o el vinagre, se utilizan desde la prehistoria. Las
consideraciones ligadas a la protección de la salud hacen que los aditivos estén
sometidos a un control legal estricto en todos los países.
Los aditivos que más se utilizan son la sal (cloruro sódico), que no es considerado en
general como un aditivo, los mono y diglicéridos (emulsionantes), el caramelo
(colorante), el ácido cítrico (secuestrante y acidificante), el ácido acético
(acidificante y conservante), el bicarbonato sódico (para las levaduras químicas), el
ácido fosfórico y el glutamato sódico (potenciador del sabor).
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Grupos de aditivos
más importantes |
| COLORANTES |
El color es la primera sensación que se percibe
de un alimento, y la que determina el primer juicio sobre su calidad. Es también un
factor importante dentro del conjunto de sensaciones que aporta el alimento, y tiende a
veces a modificar subjetivamente otras sensaciones como el sabor y el olor. Es posible,
por ejemplo, confundir a un panel de catadores coloreando productos como los helados con
un color que no corresponda con el del aroma utilizado. Los alimentos naturales tienen su
propio color, por lo que en principio parecería como ideal su mantenimiento a lo largo
del proceso de transformación. Sin embargo, los consumidores prefieren en determinados
alimentos un color constante, que no varíe entre los diferentes lotes de fabricación de
un producto. La variabilidad natural de las materias primas hace que este color
normalizado solo pueda obtenerse modificándolo de forma artificial. Por otra parte,
muchas sustancias colorantes naturales de los alimentos son muy sensibles a los
tratamientos utilizados en el procesado (calor, acidez, luz, conservantes, etc.),
destruyéndose, por lo que deben substituirse por otras más estables. Otros alimentos,
como los caramelos, o como los productos de alta tecnología aparecidos recientemente en
el mercado como imitaciones de mariscos, no tienen ningún color propio, y, para hacerlos
más atractivos deben colorearse artificialmente. El coloreado también contribuye a la
identificación visual del producto por parte del consumidor, y en muchos casos un buen
proceso de coloreado puede condicionar el éxito o fracaso comercial de un producto. La
práctica de colorear los alimentos tiene una larga tradición, ya que algunos productos
naturales como el azafrán o la cochinilla eran ya conocidos por las civilizaciones
antiguas. También data de antiguo el uso incorrecto de substancias colorantes
perjudiciales para la salud, y su denuncia pública. Ya en 1820, F. Accum publicó en
Londres un libro denunciando el uso de compuestos de cobre, plomo y arsénico, muy
tóxicos, para colorear fraudulentamente los alimentos. Actualmente las regulaciones
legales han hecho desaparecer muchos de los colorantes utilizados anteriormente. Por otra
parte, existe una cierta tendencia a utilizar cuando es posible colorantes naturales en lugar de colorantes sintéticos, motivada por la presión de
un sector importante de los consumidores. Analizado objetivamente, el coloreado de los
alimentos es una actividad "cosmética", que no contribuye a mejorar su
conservación o calidad nutritiva, por lo que el nivel de riesgo aceptable para un
beneficio pequeño ha de ser forzosamente muy bajo. |
| COLORANTES NATURALES |
La distinción entre natural y artificial,
términos muy utilizados en las polémicas sobre la salubridad de los alimentos, es de
difícil aplicación cuando se quiere hablar con propiedad de los colorantes alimentarios.
En sentido estricto, solo sería natural el color que un alimento tiene por sí mismo.
Esto puede generalizarse a los colorantes presentes de forma espontánea en otros
alimentos y extraíbles de ellos, pero puede hacer confusa la situación de aquellas
substancias totalmente idénticas pero obtenidas por síntesis química. También la de
colorantes obtenidos de materiales biológicos no alimentarios, insectos, por ejemplo, y
la de aquellos que pueden bien añadirse o bien formarse espontáneamente al calentar un
alimento, como es el caso del caramelo.
Los colorantes naturales son considerados en general como inocuos y consecuentemente las
limitaciones específicas en su utilización son menores que las que afectan a los
colorantes artificiales.
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| E-100 Curcumina |
Es el colorante de la cúrcuma, especia obtenida
del rizoma de la planta del mismo nombre cultivada en la India.
En tecnología de alimentos se utiliza, además del colorante parcialmente purificado, la
especia completa y la oleorresina; en estos casos su efecto es también el de
aromatizante. La especia es un componente fundamental del curry, al que confiere su color
amarillo intenso característico. Se utiliza también como colorante de mostazas, en
preparados para sopas y caldos y en algunos productos cárnicos. Es también un colorante
tradicional de derivados lácteos. Se puede utilizar sin más límite que la buena
práctica de fabricación en muchas aplicaciones, con excepciones como las conservas de
pescado, en las que el máximo legal es 200 mg/kg., las conservas vegetales y el yogur, en
las que es 100 mg/kg., y en el queso fresco, en el que este máximo es sólo 27 mg/Kg.
El colorante de la cúrcuma se absorbe relativamente poco en el intestino, y aquel que es
absorbido se elimina rápidamente por vía biliar. Tiene una toxicidad muy pequeña. La
especia completa es capaz de inducir ciertos efectos de tipo teratogénico en algunos
experimentos. La dosis diaria admisible para la OMS es, provisionalmente, de hasta 0,1
mg/kg. de colorante, y 0,3 mg/kg. de oleorresina.
Para más información:
- FAO/OMS Expert Commitee on Food Additives (1987). Curcumin and turmeric oleorresin, en
Toxicological Evaluation of Certain Food Additives and Contaminants, 21, 73-79.
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| E-101 Riboblavina |
La riboflavina es una vitamina del grupo B,
concretamente la denominada B2. Es la substancia que da color amarillo al suero de la
leche, alimento que es la principal fuente de aporte, junto con el hígado.
Industrialmente la riboflavina se obtiene por síntesis química o por métodos
biotecnológicos.
Como colorante tiene la ventaja de ser estable frente al calentamiento, y el inconveniente
de que, expuesta a la luz solar o a la procedente de tubos fluorescentes es capaz de
iniciar reacciones que alteran el aroma y el sabor de los alimentos. Este efecto puede ser
importante por ejemplo en la leche esterilizada envasada en botellas de vidrio.
Este aditivo es relativamente poco utilizado. Cuando se emplea como colorante no pueden
hacerse indicaciones acerca del enriquecimiento vitamínico en la publicidad del alimento.
En España se limita su uso en el yogur a 100 mg/kg. y en las conservas de pescado a 200
mg/kg. En otros productos no tiene limitación.
Aunque es una vitamina, y por tanto esencial para el organismo, su deficiencia no produce
una enfermedad específica, como en el caso de la deficiencia de otras vitaminas, sino
solamente una serie de alteraciones en la mucosa bucal que no suelen ser graves. Las
necesidades de riboflavina para una persona normal se sitúan en torno a los 2 mg/día.
Los estados carenciales, no graves, no son demasiado raros. Al ser una vitamina
hidrosoluble, un eventual exceso no se acumula, sino que se elimina fácilmente y por
tanto no resulta perjudicial. Es relativamente poco soluble, lo que dificulta la
absorción de dosis muy grandes. En experimentos con animales, la riboflavina
prácticamente carece de toxicidad. La dosis diaria aceptable es de hasta 5 mg/Kg. de
peso.
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| E-120, Cochinilla, ácido carmínico |
El ácido carmínico, una substancia química
compleja, se encuentra presente en las hembras con crías de ciertos insectos de la
familia Coccidae , parásitos de algunas especies de cactus. Durante el siglo pasado, el
principal centro de producción fueron las Islas Canarias, pero actualmente se obtiene
principalmente en Perú y en otros países americanos. Los insectos que producen esta
substancia son muy pequeños, hasta tal punto que hacen falta unos 100.000 para obtener 1
Kg. de producto, pero son muy ricos en colorante, alcanzando hasta el 20% de su peso seco.
El colorante se forma en realidad al unirse la substancia extraída con agua caliente de
los insectos, que por si misma no tiene color, con un metal como el aluminio, o el calcio
y para algunas aplicaciones (bebidas especialmente) con el amoniaco. Es probablemente el
colorante con mejores características tecnológicas de entre los naturales, pero se
utiliza cada vez menos debido a su alto precio. Confiere a los alimentos a los que se
añade un color rojo muy agradable, utilizándose en conservas vegetales y mermeladas
(hasta 100 mg/kg.), helados, productos cárnicos y lácteos, como el yogur y el queso
fresco (20 mg/Kg. de producto)y bebidas, tanto alcohólicas como no alcohólicas. No se
conocen efectos adversos para la salud producidos por este colorante.
Para más información:
- Francis, F.J. (1987). Lesser-Known food colorante. Food Tecnolo. 41, 62-68.
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| E-140 Clorofilas |
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| E-141 Complejos cúpricos de clorofilas y
clorofilinas |
Las clorofilas son los pigmentos responsables
del color verde de las hojas de los vegetales y de los frutos inmaduros. Son piezas claves
en la fotosíntesis, proceso que permite transformar la energía solar en energía
química, y finalmente a partir de ella producir alimentos para todos los seres vivos y
mantener el nivel de oxígeno en la atmósfera. Por esta razón han sido estudiadas muy
extensamente. Se ha dicho de ellas que son las substancias químicas mas importantes sobre
la superficie de la Tierra.
Las plantas superiores tienen dos tipos de clorofila muy semejantes entre ellas,
denominadas a y b, siendo la primera la mayoritaria y la que se degrada más fácilmente.
Son químicamente muy complicadas, y solo en 1940 se pudo averiguar su estructura
completa. Incluyen un átomo de magnesio dentro de su molécula.
El interés por la clorofila en tecnología alimentaria no estriba tanto en su uso como
aditivo sino en evitar que se degrade durante el procesado y almacenamiento la que está
presente en forma natural en los alimentos de origen vegetal. El calentamiento hace que
las clorofilas pierdan el magnesio, transformándose en otras substancias llamadas
feofitinas y cambiando su color verde característico por un color pardo oliváceo mucho
menos atractivo. Este efecto puede producirse en el escaldado de las verduras previo a su
congelación, en el enlatado, etc. También le afecta el oxígeno, la luz y la acidez,
resistiendo mal además los periodos de almacenamiento prolongados.
Las clorofilas, que en los vegetales se encuentran dentro de ciertos orgánulos, son
insolubles en agua pero solubles en alcohol, con el que pueden extraerse. Las clorofilinas
son derivados algo más sencillos obtenidos por rotura parcial de las clorofilas. La
substitución del magnesio por cobre da lugar al colorante |
| E-141, cuyo color es mucho más estable. |
Las clorofilas se utilizan poco como aditivos
alimentarios, solo ocasionalmente en aceites, chicle, helados y bebidas refrescantes, en
sopas preparadas y en productos lácteos. Su empleo está limitado, en el queso a 600
mg/Kg., solo el E-140, y en algunas conservas vegetales y yogures a 100 mg/Kg.
Estos colorantes se absorben muy poco en el tubo digestivo. No se ha establecido un
límite máximo a la ingestión diaria de la clorofila utilizada como aditivo, ya que esta
cantidad es despreciable frente a la ingerida a partir de fuentes naturales. La ingestión
admisible del colorante E-141 es de hasta 15 mg/Kg. de peso y día, debido a su contenido
en cobre (4-6% del peso de colorante). Una cantidad elevada de cobre puede ser muy
tóxica. Sin embargo, las dietas occidentales habituales son usualmente deficitarias más
que excedentarias en cobre, por lo que la pequeña cantidad que puede aportar este
colorante en un uso normal sería probablemente más beneficiosa que perjudicial.
Para mas información.
Schwartz, S. J., y Lorenzo, T.V. (1990) Chlorophyls in foods. Crit. Rev. Food Sci.
Technol. , 29, 1-17
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| E.150 Caramelo |
El caramelo es un material colorante de
composición compleja y químicamente no bien definido, obtenido por calentamiento de un
azúcar comestible (sacarosa y otros) bien solo o bien mezclado con determinadas
substancias químicas. Según las substancias de que se trate, se distinguen cuatro tipos:
I. Obtenido calentando el azúcar sin mas adiciones o bien añadiendo también ácido
acético, cítrico, fosfórico o sulfúrico, o hidróxido o carbonato sódico o potásico.
A este producto se le conoce como caramelo vulgar o cáustico.
II. Obtenido calentando el azúcar con anhídrido sulfuroso o sulfato sódico o potásico.
III. Obtenido calentando el azúcar con amoniaco o con una de sus sales (sulfato,
carbonato o fosfato amónico)
IV. Obtenido calentando el azúcar con sulfato amónico o con una mezcla de anhídrido
sulfuroso y amoniaco.
El caramelo se produce de forma natural al calentar productor ricos en azúcares, por
ejemplo en el horneado de los productos de bollería y galletas, fabricación de
guirlaches, etc. El tipo I es asimilable al azúcar quemado obtenido de forma doméstica
para uso en repostería.
En España, el caramelo tiene la consideración legal de colorante natural y por tanto no
está sometido en general a más limitaciones que las de la buena práctica de
fabricación, con algunas excepciones como los yogures, en los que solo se aceptan 159
mg/Kg. de producto.
Es el colorante típico de las bebidas de cola, así como de muchas bebidas alcohólicas,
como ron, coñac, etc. También se utiliza en repostería, en la elaboración del pan de
centeno, en la fabricación de caramelos, de cerveza, helados, postres, sopas preparadas,
conservas y diversos productos cárnicos. Es con mucho el colorante más utilizado en
alimentación, representando más del 90% del total de todos los añadidos.
Al ser un producto no definido químicamente, su composición depende del método preciso
de fabricación. La legislación exige que la presencia de algunas substancias
potencialmente nocivas quede por debajo de cierto límite. Los tipos I y II son
considerados perfectamente seguros, y la OMS no ha especificado una ingestión diaria
admisible. En el caso de los tipos III y IV la situación es algo distinta, ya que la
presencia de amoniaco en el proceso de elaboración hace que se produzca una substancia,
el 2-acetil-4-(5)- tetrahidroxibutilimidazol, que puede afectar al sistema inmune.
También se producen otras substancias capaces de producir, a grandes dosis, convulsiones
en animales. Por esta razón el comité FAO/OMS para aditivos alimentarios fija la
ingestión diaria admisible en 200 mg/Kg. de peso para estos dos tipos. En España el uso
de caramelo "al amoniaco" está prohibido en aplicaciones en las que, sin
embargo, se autorizan los otros tipos, por ejemplo en ciertas clases de pan.
Aproximadamente la mitad de los componentes del caramelo son azúcares asimilables. Aunque
no se conoce con mucha precisión, parece que los otros componentes específicos del
caramelo se absorben poco en el intestino. Dosis de hasta 18 g/día en voluntarios humanos
no producen más problemas que un ligero efecto laxante. Los experimentos realizados para
estudiar el posible efecto sobre los genes de este colorante han dado en general
resultados negativos, aunque en algunos casos, debido a la indefinición del producto, los
resultados fueran equívocos.
Para más información:
- Joint FAO/OMS expert Comitée of Food Additives (1987). Caramel colours, en
Toxicological Evaluation of Certain Food Aditives and Contaminants, 20, 99-163.
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| E-153 Carbón medicinal vegetal |
Este producto se obtiene, como su nombre indica,
por la carbonización de materias vegetales en condiciones controladas. El proceso de
fabricación debe garantizar la ausencia de ciertos hidrocarburos que podrían formarse
durante el proceso de carbonización y que son cancerígenos. Por ello debe cumplir unas
normas de calidad muy estrictas, las que exige su uso para aplicaciones farmacéuticas. En
la legislación española tiene la consideración de colorante natural. Como colorante
tiene muy poca importancia, pero un producto semejante, el carbón activo, es fundamental
como auxiliar tecnológico para decolorar parcialmente mostos, vinos y vinagres,
desodorizar aceites y otros usos. Este producto se elimina por filtración en la industria
después de su actuación, y no se encuentra en el producto que llega al consumidor.
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E-160 Carotenoides
E-160 a Alfa, beta y gamma caroteno
E-160 b Bixina, norbixina (Rocou, Annato)
E-160 c Capsantina, capsorrubina
E-160 d Licopeno
E-160 e Beta-apo-8'-carotenal
E-160 f Ester etílico del ácido beta-apo-8'-carotenoico |
Los carotenoides y las xantofilas (E-161) son un
amplio grupo de pigmentos vegetales y animales, del que forman parte más de 450
substancias diferentes, descubriéndose otras nuevas con cierta frecuencia. Se ha
calculado que la naturaleza fabrica cada año alrededor de 100 millones de toneladas,
distribuidas especialmente en las algas y en las partes verdes de los vegetales
superiores. Alrededor del 10% de los diferentes carotenoides conocidos tiene actividad
como vitamina A en mayor o menor extensión. Alrededor del 10% de los diferentes
carotenoides conocidos tiene mayor o menor actividad como vitamina A.
Los carotenoides utilizados en la fabricación de alimentos se pueden obtener
extrayéndolos de los vegetales que los contienen (el aceite de palma, por ejemplo,
contiene un 0,1%, que puede recuperarse en el refinado) o, en el caso del beta-caroteno,
beta-apo-8'-carotenal y éster etílico al ácido beta-apo-8'-carotenoico, por síntesis
química. Los dos últimos no existen en la naturaleza.
La bixina y la norbixina se obtienen de extractos de la planta conocida como bija, roccou
o annato (Bixa orellana ). Son compuestos algo diferentes químicamente entre ellos,
siendo la bixina soluble en las grasas e insoluble en agua y la norbixina a la inversa. Se
han utilizado desde hace muchos años para colorear productos lácteos, y su color
amarillo puede aclararse por calentamiento, lo que facilita la obtención del tono
adecuado. La capsantina es el colorante típico del pimiento rojo y del pimentón, siendo
España el principal productor mundial. Sus aplicaciones en la fabricación de embutidos
son de sobra conocidas. El licopeno es el colorante rojo del tomate y los carotenos están
distribuidos muy ampliamente entre los vegetales, especialmente el beta-caroteno, que es
también el colorante natural de la mantequilla.
No son muy solubles en las grasas, y, con la excepción de la norbixina, prácticamente
nada en agua. Cuando se utilizan para colorear bebidas refrescantes (el beta-caroteno
especialmente, para las bebidas de naranja), es en forma de suspensiones desarrolladas
específicamente con este fin. Tienen la ventaja de no verse afectados, como otros
colorantes, por la presencia de ácido ascórbico, el calentamiento y la congelación,
así como su gran potencia colorante, que ya resulta sensible a niveles de una parte por
millón en el alimento. Sus principales inconvenientes son que son caros y que presentan
problemas técnicos durante su utilización industrial, ya que son relativamente
difíciles de manejar por su lentitud de disolución y por la facilidad con que se alteran
en presencia de oxígeno. Pierden color fácilmente en productos deshidratados, pero en
cambio resisten bien el enlatado.
Algunos de ellos (el beta-caroteno y el beta-apo-8'-carotenal, especialmente y, mucho
menos, el E-160 f) tienen actividad como vitamina A, en la que se pueden transformar en el
organismo. La ingestión de cantidades muy elevadas de esta vitamina puede causar
intoxicaciones graves. Sin embargo, las dosis necesarias para originar este efecto quedan
muy por encima de las que podrían formarse a partir de los carotenoides concebiblemente
presentes como aditivo alimentario. La ingestión diaria admisible según el comité
FAO/OMS es de hasta 0,065 mg/Kg. de peso en el caso del E-160 B y de 5 mg/Kg. de peso en
los E-160 e y E-160 f. Se han descrito algunos casos, raros, de alergia al extracto de
bija.
La legislación española autoriza el uso del caroteno sin límites para colorear la
mantequilla y la margarina, 0,1 g/kg. en el yogur, 200 mg/kg. en conservas de pescado, 300
mg/kg. en los productos derivados de huevos, conservas vegetales y mermeladas, y hasta 600
mg/kg. en quesos. En sus aplicaciones en bebidas refrescantes, helados y productos
cárnicos no tiene limitaciones. En Estados Unidos solo se limita el uso del E-160 e
(0,015 g/libra).
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Los carotenoides son cada vez más usados en
tecnología alimentaria a pesar de los problemas que se han indicado, especialmente ante
las presiones ciudadanas contra los colorantes artificiales. Esto es especialmente notable
en el caso de las bebidas refrescantes. También se está extendiendo en otros países la
utilización del colorante del pimentón y de la propia especia.
Desde hace algunos años se ha planteada la hipótesis de que el beta-caroteno, o mejor,
los alimentos que lo contienen, pueden tener un efecto protector frente a ciertos tipos de
cáncer. Los datos epidemiológicos parecen apoyarla, pero la complejidad del problema
hace que aún no se puedan indicar unas conclusiones claras, ni mucho menos recomendar la
ingestión de dosis farmacológicas de esta substancia.
Para más información:
- Gordon, H.T., Bouernfeind, J.C. (1982). Carotenoids as food colorants. Crit. Rev. Food
Sci. Nutr. 18, 59-...- Peto, R., Doll, R., Buckley, J.D., Sporn, M.B. (1981). Can dietary
beta-carotene materially reduce human cáncer rates?. Nature 290, 201-208.
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Grupos de aditivos más importantes |
XANTOFILAS
E-161 a Flavoxantina
E-161 b Luteína
E-161 c Criptoxantina
E-161 d Rubixantina
E-161 e Violoxantina
E-161 f Rodoxantina
E-161 g Cantaxantina |
Las xantofilas son derivados oxigenados de los
carotenoides, usualmente sin ninguna actividad como vitamina A. La criptoxantina es una
excepción, ya que tiene una actividad como vitamina A algo superior a la mitad que la del
beta-caroteno. Abundan en los vegetales, siendo responsables de sus coloraciones amarillas
y anaranjadas, aunque muchas veces éstas estén enmascaradas por el color verde de la
clorofila. También se encuentran las xantofilas en el reino animal, como pigmentos de la
yema del huevo (luteína) o de la carne de salmón y concha de crustáceos (cantaxantina).
Esta última, cuando se encuentra en los crustáceos, tiene a veces colores azulados o
verdes al estar unida a una proteína. El calentamiento rompe la unión, lo que explica el
cambio de color que experimentan algunos crustáceos al cocerlos. La cantaxantina
utilizada como aditivo alimentario se obtiene usualmente por síntesis química.
La cantaxantina era el componente básico de ciertos tipos de píldoras utilizadas para
conseguir un bronceado rápido. La utilización de grandes cantidades de estas píldoras
dio lugar a la aparición de problemas oculares en algunos casos, por lo que, con esta
experiencia del efecto de dosis altas, se tiende en algunos países a limitar las
cantidades de este producto que pueden añadirse a los alimentos. Por ejemplo, en Estados
Unidos el límite es de 30 mg/libra .
En España, las xantofilas se utilizan para aplicaciones semejantes a las de los
carotenoides (excepto en el queso), con las mismas restricciones.
Estos colorantes tienen poca importancia como aditivos alimentarios directos. Unicamente
la cantaxantina, de color rojo semejante al del pimentón, se utiliza a veces debido a su
mayor estabilidad. Son en cambio muy importantes como aditivos en el alimento suministrado
a las truchas o salmones criados en piscifactorías, y también en el suministrado a las
gallinas. El objetivo es conseguir que la carne de los peces o la yema de los huevos tenga
un color más intenso. El colorante utilizado en cada caso concreto depende de la especie
animal de que se trate, y suele aportarse en forma de levaduras del género Rhodatorula o
como algas Spirulina , más que como substancia química aislada.
Para más información:
Simpson, K.L (1982). Carotenoids pigmentes in seafood, en Chemistry and Biochemistry of
Marine Food Products, 115-136.
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E-162 Rojo de remolacha, betanina, betalaína |
Este colorante consiste en el extracto acuoso de
la raíz de la remolacha roja (Beta vulgaris ). Como tal extracto, es una mezcla muy
compleja de la que aún no se conocen todos sus componentes. A veces se deja fermentar el
zumo de la remolacha para eliminar el azúcar presente, pero también se utiliza sin más
modificación, simplemente desecado.
Aunque este colorante resiste bien las condiciones ácidas, se altera fácilmente con el
calentamiento, especialmente en presencia de aire, pasando su color a marrón. El
mecanismo de este fenómeno, que es parcialmente reversible, no se conoce con precisión.
Se absorbe poco en el tubo digestivo. La mayor parte del colorante absorbido se destruye
en el organismo, aunque en un cierto porcentaje de las personas se elimina sin cambios en
la orina.
Ante la preocupación del público por el uso de colorantes artificiales, el rojo de
remolacha está ganando aceptación, especialmente en productos de repostería, helados y
derivados lácteos dirigidos al público infantil. En España se utiliza en bebidas
refrescantes, conservas vegetales y mermeladas (300mg/kg), conservas de pescado
(200mg/kg), en yogures (hasta 18 mg/Kg. )y en preparados a base de queso fresco, hasta 250
mg/Kg.
No se conocen efectos nocivos de este colorante y la OMS no ha fijado un límite a la
dosis diaria admisible.
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| E-163 Antocianos |
Son un grupo amplio de substancias naturales,
bastante complejas, formadas por un azúcar unido a la estructura química directamente
responsable del color. Son las substancias responsables de los colores rojos, azulados o
violetas de la mayoría de las frutas y flores. Usualmente cada vegetal tiene de 4 a 6
distintos, pero algunos tienen prácticamente uno solo (la zarzamora, por ejemplo) o hasta
15. No existe una relación directa entre el parentesco filogenético de dos plantas y sus
antocianos.
Los antocianos utilizados como colorante alimentario deben obtenerse de vegetales
comestibles. La fuente más importante a nivel industrial son los subproductos (hollejos,
etc.) de la fabricación del vino. Los antocianos son los colorantes naturales del vino
tinto, y en algunos casos permiten distinguir químicamente el tipo de uva utilizado. Son,
evidentemente, solubles en medio acuoso. El material extraído de los subproductos de la
industria vinícola, denominado a veces "enocianina", se comercializa desde
1879, y es relativamente barato. Los otros antocianos, en estado puro, son muy caros.
Los antocianos son substancias relativamente inestables, teniendo un comportamiento
aceptable únicamente en medio ácido. Se degradan, cambiando el color, durante el
almacenamiento, tanto más cuanto más elevada sea la temperatura. También les afecta la
luz, la presencia de sulfatos (E-220 y siguientes), de ácido ascórbico y el
calentamiento a alta temperatura en presencia de oxígeno. El efecto del sulfato es
especialmente importante en el caso de los antocianos naturales de las frutas que se
conservan para utilizarlas en la fabricación de mermeladas.
Se utilizan relativamente poco, solamente en algunos derivados lácteos, helados,
caramelos, productos de pastelería y conservas vegetales (hasta 300 mg/kg.), aunque
están también autorizados en conservas de pescado (200 mg/kg.), productos cárnicos,
licores, sopas y bebidas refrescantes. Como los demás colorantes naturales, en bastantes
casos no tienen más limitación legal a su uso que la buena práctica de fabricación,
aunque esta situación tiende a cambiar progresivamente. Cuando se ingieren, los
antocianos son destruidos en parte por la flora intestinal. Los absorbidos se eliminan en
la orina, muy poco, y fundamentalmente en la bilis, previas ciertas transformaciones. En
este momento son substancias no del todo conocidas, entre otras razones por su gran
variedad, siendo objeto actualmente de muchos estudios.
La ingestión diaria de estas substancias, procedentes en su inmensa mayoría de fuentes
naturales, puede estimarse en unos 200 mg por persona.
Para más información:
- Hrazdina, G. (1982). Anthocyanins, en The Flavomoids (Harborne, JB y Malay, T.J. Eds),
135-188, Chapman & Hall.
- Francis, F.J. (1989) Food colorants: Anthocyanins. Crit. Rev. Food Sci. Nut. , 28,
273-314
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| COLORANTES ARTIFICIALES |
Como ya se ha indicado, el coloreado artificial
de los alimentos es una práctica que data de la antigüedad, pero alcanzó su apogeo con
el desarrollo en el siglo XIX de la industria de los colorantes orgánicos de síntesis;
ya en 1860 se coloreaba el vino en Francia con fucsina; más adelante se colorearon los
macarrones y la mantequilla con dinitrocresol, etc. En los últimos años la preocupación
por la seguridad de los alimentos, y la presión del público, ha llevado a muchas
empresas a revisar la formulación de sus productos y substituir cuando es
tecnológicamente factible los colorantes artificiales por otros naturales. Además,
aunque en general son más resistentes que los colorantes naturales, los colorantes
sintéticos presentan también problemas en su uso; por ejemplo, en muchos casos se
decoloran por acción del ácido ascórbico, efecto importante en el caso de las bebidas
refrescantes, en que esta substancia se utiliza como antioxidante. Los colorantes
artificiales pueden utilizarse en forma soluble, como sales de sodio y potasio, y a veces
amonio, en forma insoluble como sales de calcio o aluminio, o bien absorbidos sobre
hidróxido de aluminio formando lo que se conoce como una laca. La utilización de un
colorante soluble o insoluble depende de la forma en que se va a llevar a cabo la
dispersión en el alimento.
Precisamente la preocupación por su seguridad ha hecho que los colorantes artificiales
hayan sido estudiados en forma exhaustiva por lo que respecta a su efecto sobre la salud,
mucho más que la mayoría de los colorantes naturales. Ello ha llevado a reducir cada vez
más el número de colorantes utilizables, aunque al contrario de lo que sucede en los
otros grupos de aditivos, existan grandes variaciones de un país a otro. Por ejemplo, en
los Países Nórdicos están prohibidos prácticamente todos los artificiales, mientras
que en Estados Unidos no están autorizados algunos de los que se usan en Europa pero sí
lo están otros que no se utilizan aquí.
En España la cantidad total de colorantes artificiales está limitada, en general, a
entre 100 y 300 mg/Kg. en cualquier producto alimentario sólido, dependiendo de cual sea,
y a 70 mg/l en bebidas refrescantes. Además cada colorante tiene por sí mismo un límite
que varía según la substancia de que se trate y del alimento en el que se utilice. La
tendencia actual es a limitar mas aún tanto los productos utilizables como las cantidades
que pueden añadirse.
Para más información:
- Noonan, J. E., Meggos, H, (1980). Synthetic food colours, en CRC Handbook of Food
Additives, 2a Ed. Vol. II (Furia, T.E., Ed.), 339-383 CRC Press.
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| COLORANTES AZOICOS |
Estos colorantes forman parte de una familia de
substancias orgánicas caracterizadas por la presencia de un grupo peculiar que contiene
nitrógeno unido a anillos aromáticos. Todos se obtienen por síntesis química, no
existiendo ninguno de ellos en la naturaleza. El número de los colorantes de este grupo
autorizados actualmente es pequeño en comparación con los existentes, muchos de los
cuales se utilizaron antiguamente y luego se prohibieron por su efecto potencialmente
perjudicial para la salud. Este hecho es importante sobre todo en los colorantes para
grasas, siendo un ejemplo típico el denominado "amarillo mantequilla",
utilizado hace tiempo para colorear este alimento. En 1918 se introdujo en Estados Unidos,
pero se prohibió el mismo año al afectar a los obreros que lo manejaban. En otros
países, especialmente en Japón, se utilizó hasta los años 40, cuando se demostraron
incuestionablemente sus propiedades como agente cancerígeno. Este colorante se absorbe en
una gran proporción y se metaboliza en el hígado. No existen datos que permitan
sospechar que lo mismo suceda en el caso de los que se utilizan actualmente, que tienen
como característica general la de absorberse muy poco en el intestino, siendo destruidos
en su mayoría por la flora bacteriana intestinal. Los fragmentos de colorante que si son
asimilados se eliminan por vía urinaria y/o biliar.
Se les ha acusado de ser capaces de producir reacciones de sensibilidad en personas
alérgicas a la aspirina, aunque esto solo se ha demostrado, en algunos casos, para uno de
ellos, la tartrazina. También se les ha acusado sin demasiado fundamento de provocar
alteraciones en el comportamiento y aprendizaje en los niños, especialmente también a la
tartrazina (Es-102) (Ver pág.)
Para más información:
- Comber, R.D., Haveland-Smith, R.B. (1982). A review of the genotoxicity of food, drug
and cosmetic colours ant other azo, triphenylmethane and xanthene dyes. Mutation Res. 98,
101-248.
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| COLORANTES ARTIFICIALES |
En los últimos años la preocupación por la
seguridad de los alimentos, y la presión del público, ha llevado a muchas empresas a
revisar la formulación de sus productos y sustituir cuando es tecnológicamente factible
los colorantes artificiales por otros naturales. Además, son más resistentes que los
colorantes naturales.
Precisamente la preocupación por su seguridad ha hecho que los colorantes artificiales
hayan sido estudiados en forma exhaustiva por lo que respecta a su efecto sobre la salud,
mucho más que la mayoría de los colorantes naturales. Ello ha llevado a reducir cada vez
más el número de colorantes utilizables, aunque al contrario de lo que sucede en los
otros grupos de aditivos, existan grandes variaciones de un país a otro. Por ejemplo, en
los Países Nórdicos están prohibidos prácticamente todos los artificiales, mientras
que en Estados Unidos no están autorizados algunos de los que se usan en Europa pero sí
lo están otros que no se utilizan aquí.
En España la cantidad total de colorantes artificiales está limitada en cualquier
producto alimentario. Además cada colorante tiene por sí mismo un límite que varía
según la sustancia de que se trate y del alimento en el que se utilice. La tendencia
actual es a limitar más aún tanto los productos utilizables como las cantidades que
pueden añadirse. |
| E-102 Tartracina |
Su uso está autorizado en más de sesenta
países, incluyendo la CE y Estados Unidos.
Es un colorante amplísimamente utilizado, por ejemplo, en productos de repostería,
fabricación de galletas, de derivados cárnicos, sopas preparadas, conservas vegetales
helados y caramelos. Para bebidas refrescantes, a las que confiere color de
"limón". A nivel anecdótico, la tartracina es el colorante del condimento para
paellas utilizado en sustitución del azafrán. La tartracina es capaz de producir
reacciones adversas en un pequeño porcentaje (alrededor del 10%) de entre las personas
alérgicas a la aspirina. Estas personas deben examinar la etiqueta de los alimentos que
pueden contener este colorante antes de consumirlos. El mecanismo de esta sensibilidad
cruzada no es bien conocido, ya que no existe un parentesco químico evidente entre ambas
sustancias.
Se ha acusado a la tartracina de producir trastornos del comportamiento de los niños,
acusación que se ha demostrado que es falsa. |
| E-110 Amarillo anaranjado S |
Se utiliza para colorear refrescos de naranja,
helados, caramelos, productos para aperitivo, postres, etc. Sus límites legales de
utilización en España son en general iguales o menores a los del E-102, con excepciones
como las conservas vegetales, en las que no está autorizado.
En 1984 se acusó a este colorante de cancerígeno, aunque esta afirmación no llegara a
demostrarse. También se le ha acusado, como a todos los colorantes azoicos, de provocar
alergias y trastornos del comportamiento en niños. |
| E-122 Azorrubina o carmoisina |
Este colorante se utiliza para conseguir el color
a frambuesa en caramelos, helados, postres, etc. Su uso no está autorizado en los Países
Nórdicos, Estados Unidos y Japón. Prácticamente no se absorbe en el intestino. |
| E-123 Amaranto |
Este colorante rojo se ha utilizado como aditivo
alimentario desde principios de siglo. Sin embargo, a partir de 1970 se cuestionó la
seguridad de su empleo. En primer lugar, dos grupos de investigadores rusos publicaron que
esta sustancia era capaz de producir en animales de experimentación tanto cáncer como
defectos en los embriones. Esto dio lugar a la realización de diversos estudios en
Estados Unidos que llegaron a resultados contradictorios; sin embargo, si que quedó claro
que uno de los productos de la descomposición de este colorante por las bacterias
intestinales era capaz de atravesar en cierta proporción la placenta. Por otra parte,
también se ha indicado que este colorante es capaz de producir alteraciones en los
cromosomas. Aunque no se pudieron confirmar fehacientemente los riesgos del amaranto, la
administración estadounidense, al no considerarlo tampoco plenamente seguro, lo prohibió
en 1976. En la CE está aceptado su uso, pero algunos países como Francia e Italia lo han
prohibido de hecho al limitar su autorización únicamente a los sucedáneos de caviar,
aplicación para la que no es especialmente útil y en la que suele usarse el rojo
cochinilla A (E-124).
En general, su uso tiende a limitarse en todos los países. En España, por ejemplo, se ha
ido retirado su autorización para colorear diferentes alimentos como los helados o las
salsas según se han ido publicando normas nuevas. Tampoco puede utilizarse en conservas
vegetales, mermeladas o conservas de pescado. La tendencia parece ser en todo caso la de
irlo eliminando progresivamente de la listas autorizadas para cada alimento, de tal modo
que finalmente, aunque esté autorizado genéricamente, no pueda utilizarse en la
realidad. |
| E-124 Rojo cochinilla A, Rojo Ponceau 4R |
A pesar de la semejanza de nombres, no tiene
ninguna relación (aparte del color) con la cochiniolla (E-120). Se utiliza para
dar color de "fresa" a los caramelos y productos de pastelería, helados, etc. y
también en sucedáneos de caviar y derivados cárnicos (en el chorizo, por ejemplo, sin
demasiada justificaciónn, al menos en España, sustituyendo en todo o en parte al
pimentón). Desde 1976 no se utiliza en Estados Unidos. Se ha discutido su posible efecto
cancerígeno en experimentos realizados con hámsters (los resultados son claramente
negativos en ratas y ratones). Los resultados, confusos, podrían ser debidos a la
presencia de impurezas en las muestras del colorante utilizadas en el test. |
| E-151 Negro brillante BN |
Aunque está autorizado también para otras
aplicaciones, se utiliza casi exclusivamente para colorear sucedáneos del caviar. No se
permite su uso en los Países Nórdicos, Estados Unidos, Canadá y Japón |
| E-104 Amarillo de quinoleína |
Este colorante es una mezcla de varias sustancias
químicas muy semejantes entre sí. Se utiliza en bebidas refrescantes con color de
"naranja", en bebidas alcohólicas, y en la elaboración de productos de
repostería, conservas vegetales, derivados cárnicos, helados, etc.
El amarillo de quinoleína es un colorante que se absorbe poco en el aparato digestivo,
eliminándose directamente. Aunque no existen datos que indiquen eventuales efectos
nocivos a las concentraciones utilizadas en los alimentos, no está autorizado como
aditivo alimentario en Estados Unidos, Canadá y Japón, entre otros países. |
| E-127 Eritrosina |
Una característica peculiar de este colorante
es la de incluir en su molécula 4 átomos de yodo, lo que hace que este elemento
represente más de la mitad de su peso total.
Es el colorante más popular en los postres lácteos con aroma de fresa. En España se
utiliza en yogures aromatizados, en mermeladas, especialmente en la de fresa, en
caramelos, derivados cárnicos, patés de atún o de salmón, y en algunas otras
aplicaciones.
Aunque se le ha acusado, sin pruebas, de ser un compuesto cancerígeno, el principal
riesgo sanitario de su utilización es su acción sobre el tiroides, debido a su alto
contenido en yodo. Aunque en su forma original se absorbe muy poco, no se conoce bien
hasta qué punto el metabolismo de las bacterias intestinales puede producir su
descomposición, originando substancias más sencillas, o yodo libre, que sean más
fácilmente absorbibles.
En esta línea se va tendiendo a limitar algunas de sus aplicaciones, especialmente las
dirigidas al público infantil. En España, por ejemplo, no está autorizado para la
fabricación de helados. A pesar de ello, con las limitaciones de la legislación
española, la dosis diaria admisible puede sobrepasarse sin demasiadas dificultades. Ello
no quiere decir que en realidad se sobrepase, ya que los fabricantes suelen añadir menor
cantidad de la permitida, entre otras razones porque este producto no es precisamente
barato, y por que un color demasiado intenso no resulta atractivo. |
| E-131 Azul patentado V |
Es un colorante utilizado para conseguir tonos
verdes en los alimentos al combinarlo con colorantes amarillos como el E-102 y el E-104.
Se utiliza en conservas vegetales y mermeladas (guindas verdes y mermelada de ciruela, por
ejemplo), en pastelería, caramelos y bebidas.
Esta sustancia se absorbe en pequeña proporción, menos del 10% del total ingerido,
eliminándose además rápidamente por vía biliar. La mayor parte tampoco resulta
afectado por la flora bacteriana intestinal, excretándose sin cambios en su estructura.
Se ha indicado que puede producir alergias en algunos casos muy raros. |
| E-132 Indigotina, índigo carmín |
Este colorante se utiliza prácticamente en todo
el mundo. Se absorbe muy poco en el intestino, eliminándose el absorbido en la orina. No
es mutagénico. En España, está autorizado en bebidas, caramelos, confitería y helados,
con los límites generales para los colorantes artificiales. |
| E-142 Verde ácido brillante BS, verde lisamina |
Es un colorante cuyo uso no está autorizado en
los Países Nórdicos, Japón, Estados Unidos y Canadá. En España sólo se autoriza en
bebidas refrescantes, productos de confitería y chicles y caramelos. Desde el punto de
vista tecnológico, este colorante sería útil para colorear guisantes y otras verduras
que ven alterado su color por la destrucción de la clorofila en el escaldado previo a la
congelación o durante el enlatado, pero esta aplicación no está autorizada en España.
Una de las razones fundamentales para la actual limitación de su uso es la falta de datos
concluyentes sobre su eventual toxicidad. |
| COLORANTES PARA SUPERFICIES |
Estos colorantes se utilizan fundamentalmente
para el recubrimiento de grageas y confites, de chicle y de las bolitas y otras piezas
empleadas en la decoración de productos de pastelería, mezclados con azúcar o con otros
aglutinantes como la goma arábiga. |
E-170 Carbonato cálcico
E-171 Dióxido de titanio
E-172 Oxidos e hidróxidos de hierro
E-173 Aluminio
E-174 Plata
E-175 Oro |
Algunos de ellos tienen otras aplicaciones. El
carbonato cálcico se utiliza también como antiapelmazante, mientras que el dióxido de
titanio está autorizado en España, aunque prácticamente no se use, para opacificar
ciertos preparados como las sopas deshidratadas. En otros países se utiliza más
ampliamente, en salsas y como trazador para identificar la proteína de soja cuando ésta
se añade a la carne destinada a la elaboración de hamburguesas u otros derivados
cárnicos. Los avances en las técnicas analíticas hacen que esta última aplicación
esté en declive. Todos estos colorantes son sustancias inorgánicas. Dos de ellos, el
dióxido de titanio y el oro, son extremadamente estables, no absorbiéndose en absoluto
en el intestino. Los otros pueden absorberse en mayor o menor grado, pero la minúscula
cantidad utilizada hace que no tengan la menor relevancia para la salud. El hierro es un
elemento indispensable en la dieta, pero que puede resultar tóxico en cantidades
elevadas. El aluminio también puede producir algunos problemas. E-180 Pigmento rubí
También llamado Litol-rubina BK. Se utiliza exclusivamente para teñir de rojo la corteza
de los quesos. El colorante no pasa al producto, por lo que no tiene ningún efecto sobre
el consumidor.
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| CONSERVANTES |
La principal causa de deterioro de los alimentos
es el ataque por diferentes tipos de microorganismos (bacterias, levaduras y mohos). El
problema del deterioro microbiano de los alimentos tiene implicaciones económicas
evidentes, tanto para los fabricantes (deterioro de materias primas y productos elaborados
antes de su comercialización, pérdida de la imagen de marca, etc.) como para
distribuidores y consumidores (deterioro de productos después de su adquisición y antes
de su consumo). Se calcula que más del 20% de todos los alimentos producidos en el mundo
se pierden por acción de los microorganismos. Por otra parte, los alimentos alterados
pueden resultar muy perjudiciales para la salud del consumidor. La toxina botulínica,
producida por una bacteria, Clostridium botulinum, en las conservas mal esterilizadas,
embutidos y en otros productos, es una de las substancias más venenosas que se conocen
(miles de veces más tóxica que el cianuro). Las aflatoxinas, substancias producidas por
el crecimiento de ciertos mohos, son potentes agentes cancerígenos. Existen pues razones
poderosas para evitar la alteración de los alimentos. A los métodos físicos, como el
calentamiento, deshidratación, irradiación o congelación, pueden asociarse métodos
químicos que causen la muerte de los microorganismos o que al menos eviten su
crecimiento. En muchos alimentos existen de forma natural substancias con actividad
antimicrobiana. Muchas frutas contienen diferentes ácidos orgánicos, como el ácido
benzoico o el ácido cítrico. La relativa estabilidad de los yogures comparados con la
leche se debe al ácido láctico producido durante su fermentación. Los ajos, cebollas y
muchas especias contienen potentes agentes antimicrobianos, o precursores que se
transforman en ellos al triturarlos. Los organismos oficiales correspondientes, a la
hora de autorizar el uso de determinado aditivo tienen en cuenta que éste sea un auxiliar
del procesado correcto de los alimentos y no un agente para enmascarar unas condiciones de
manipulación sanitaria o tecnológicamente deficientes, ni un sistema para defraudar al
consumidor engañándole respecto a la frescura real de un alimento.
Las condiciones de uso de los conservantes están reglamentadas estrictamente en todos
los países del mundo. Usualmente existen límites a la cantidad que se puede añadir de
un conservante y a la de conservantes totales. Los conservantes alimentarios, a las
concentraciones autorizadas, no matan en general a los microorganismos, sino que solamente
evitan su proliferación. Por lo tanto, solo son útiles con materias primas de buena
calidad. |
E-200 Acido sórbico
E-201 Sorbato sódico
E-202 Sorbato potásico
E-203 Sorbato cálcilo |
El ácido sórbico es un ácido graso
insaturado, presente de forma natural en algunos vegetales, pero fabricado para su uso
como aditivo alimentario por síntesis química. Tienen las ventajas tecnológicas de ser
activos en medios poco ácidos y de carecer prácticamente de sabor. Su principal
inconveniente es que son comparativamente caros y que se pierden en parte cuando el
producto se somete a ebullición. Son especialmente eficaces contra mohos y levaduras, y
menos contra las bacterias. Los sorbatos se utilizan en bebidas refrescantes, en
repostería, pastelería y galletas, en derivados cárnicos, quesos , aceitunas en
conserva, en postres lácteos con frutas, en mantequilla, margarina, mermeladas y en otros
productos. En la industria de fabricación de vino encuentra aplicación como inhibidor de
la fermentación secundaria permitiendo reducir los niveles de sulfitos. Cada vez se usan
más en los alimentos los sorbatos en lugar de otros conservantes más tóxicos como el
ácido benzoico.
Los sorbatos son muy poxo tóxicos, de los que menos de entre todos los conservantes,
menos incluso que la sal común o el ácido acético (el componente activo del vinagre).
Por esta razón su uso está autorizado en todo el mundo. Metabólicamente se comporta en
el organismo como los demás ácidos grasos, es decir, se absorbe y se utiliza como una
fuente de energía. |
E-210 Acido benzoico
E-211 Benzoato sódico
E-212 Benzoato potásico
E-213 Benzoato cálcico |
El ácido benzoico es uno de los conservantes
más empleados en todo el mundo. Aunque el producto utilizado en la industria se obtiene
por síntesis química, el ácido benzoico se encuentra presente en forma natural en
algunos vegetales, como la canela o las ciruelas por ejemplo. El ácido benzoico es
especialmente eficaz en alimentos ácidos, y es un conservante barato, útil contra
levaduras, bacterias (menos) y mohos. Sus principales inconvenientes son el que tiene un
cierto sabor astringente poco agradable y su toxicidad, que aunque relativamente baja, es
mayor que la de otros conservantes. En España se utiliza como conservante en bebidas
refrescantes, zumos para uso industrial, algunos productos lácteos, en repostería y
galletas, en algunas conservas vegetales, como el tomate o el pimiento envasados en
grandes recipientes para uso de colectividades, mermeladas, crustáceos frescos o
congelados, margarinas, salsas y otros productos.
La OMS considera como aceptable una ingestión de hasta 5 mg por Kg. de peso corporal y
día. Con la actual legislación española esté límite se puede superar, especialmente
en el caso de los niños. Otras legislaciones europeas son más restrictivas. En Francia
solo se autoriza su uso en derivados de pescado, mientras que en Italia y Portugal está
prohibido su uso en refrescos. La tendencia actual es no obstante a utilizarlo cada vez
menos substituyéndolo por otros conservantes de sabor neutro y menos tóxico, como los
sorbatos. El ácido benzoico no tiene efectos acumulativos, ni es mutágeno o
cancinógeno. |
E-214 Para-hidroxi-benzoato de etilo (éster
etílico del ácido para-hidroxi-benzoico)
E-215 Derivado sódico del éster etílico del ácido para-hidroxi- benzoico
E-216 Para-hidroxi-benzoato de propilo (éste propílico del ácido para-hidroxi-benzoico)
E-217 Derivado sódico del éster propílico del ácido para-hidroxi-benzoico
E-218 Para-hidroxi-benzoato de metilo (éster metílico del ácido para-hidroxi-benzoico)
E-219 Derivado sódico del éster metílico del ácido para-hidroxi-benzoico |
Los ésteres del ácido para-hidroxi-benzoico y
sus derivados sódicos, denominados en general parabenos, son compuestos sintéticos
especialmente útiles contra mohos y levaduras, y menos contra bacterias. Su principal
ventaja es que son activos en medios neutros, al contrario que los otros conservantes, que
solo son útiles en medio ácido. En cambio tienen el inconveniente de que incluso a las
dosis autorizadas proporcionan a los alimentos un cierto olor y sabor fenólico. Se
utilizan fundamentalmente para la protección de derivados cárnicos, especialmente los
tratados por el calor, conservas vegetales y productos grasos, repostería, y en salsas de
mesa (1 g/Kg. de conservantes totales). Los parabenos se utilizan en muchos países. Desde
los años 50 se han realizado múltiples estudios acerca de su posible toxicidad,
demostrándose que son poco tóxicos, menos que el ácido benzoico. Se absorben
rápidamente en el intestino, eliminándose también rápidamente en la orina, sin que se
acumulen en el organismo. Algunas de las personas alérgicas a la aspirina también pueden
ser sensibles a estos aditivos. |
| SULFITOS |
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E-220 Anhídrido sulfuroso
E-221 Sulfito sódico
E-222 Sulfito ácido de sodio (bisulfito sódico)
E-223 Bisulfito sódico (metabisulfito sódico o pirosulfito sódico)
E-224 Bisulfito potásico (metabisulfito potásico o pirosulfito potásico)
E-226 Sulfito cálcico
E-227 Sulfito ácido de calcio (bisulfito cálcico)
E-228 Sulfito ácido de potasio (bisulfito potásico) |
El anhídrido sulfuroso es uno de los
conservantes con una mayor tradición en su utilización. También es el que tiene más
siglos de prohibiciones y limitaciones a sus espaldas. El anhídrido sulfuroso, obtenido
quemando azufre, se utilizaba ya para la desinfección de bodegas en la Roma clásica. En
el siglo XV se prohibe su utilización en Colonia (Alemania) por sus efectos perjudiciales
sobre los bebedores y en otras ciudades alemanas también se limita su uso en la misma
época. Su utilización en la conservación de la sidra está documentada al menos desde
1664. El anhídrido sulfuroso es un gas, comercializado en forma líquida a presión.
Es un aditivo autolimitante en su uso, en el sentido de que por encima de una cierta
dosis altera las características gustativas del producto. Es especialmente eficaz en
medio ácido, inhibiendo bacterias y mohos, y en menor grado, levaduras. Actúa
destruyendo la tiamina (vitamina B1), por lo que no debe usarse en aquellos alimentos que
la aporten en una proporción significativa a la dieta, como es el caso de la carne; sin
embargo, protege en cierto grado a la vitamina C. Durante el cocinado o procesado
industrial de los alimentos el anhídrido sulfuroso y sulfitos se pierden en parte por
evaporación o por combinación con otros componentes. Los límites legales se expresan
siempre en contenido de anhídrido sulfuroso. El anhídrido sulfuroso y los sulfitos son
muy utilizados para la conservación de zumos de uva, mostos y vinos, así como para la de
la sidra y vinagre. También se utiliza como conservante en salsas de mostaza y
especialmente en los derivados de fruta (zumos, etc.) que van a utilizarse como materia
prima para otras industrias, de los que desaparece en su mayor parte durante el procesado
posterior. |
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Además de su acción contra los
microorganismos, los sulfitos actúan como antioxidantes, inhibiendo especialmente las
reacciones de oscurecimiento producidas por ciertos enzimas en vegetales y crustáceos.
Con este fin se autoriza su uso en conservas vegetales y aceitunas de mesa, cefalópodos
congelados y crustáceos . También se utiliza como antioxidante en zumos y cervezas . En
algunos países se utiliza para conservar el aspecto fresco de los vegetales que se
consumen en ensalada. También puede utilizarse para mejorar el aspecto de la carne y dar
impresión de mayor frescura, pero esta última práctica se considera un fraude, al
engañar al comprador respecto a la calidad real. También es perjudicial en el aspecto
nutricional al destruir la tiamina (vitamina B1) aportada en una gran proporción por la
carne. Esta práctica está prohibida en muchos países, entre ellos en España. En el
organismo humano el sulfito ingerido con los alimentos es transformado en sulfato por un
enzima presente sobre todo en el riñón, hígado y corazón, que es la responsable de la
eliminación del sulfito producido en el propio organismo durante el metabolismo de los
aminoácidos que contienen azufre. Un pequeño porcentaje de los asmáticos, entre el 3 y
el 8%, son sensibles a los sulfitos. En las personas en que esta sensibilidad es más
elevada, los niveles presentes en algunos alimentos en los que se ha utilizado este
conservante son suficientes para producir reacciones perjudiciales, por lo que deben
evitar consumir alimentos que los contengan. Se han observado en algunos casos otros tipos
de reacciones frente a los sulfitos usados como aditivos alimentarios, entre ellos
manifestaciones cutáneas o diarrea, especialmente entre personas con el jugo gástrico
poco ácido. Los sulfitos no tienen efectos teratógenos ni cancerígenos, no
representando ningún riesgo para la inmensa mayoría de la población a los niveles
presentes en los alimentos. |
|
Ante los efectos nocivos que pueden producir el
anhídrido sulfuroso y los sulfitos en ciertas personas, se ha planteado reiteradamente su
substitución por otros conservantes; esto es prácticamente imposible en el caso de su
aplicación en la industria del vino, aunque sí en las demás, especialmente en sus
aplicaciones como antioxidante. Su utilización para conservar el aspectos de los
vegetales frescos para ensalada, especialmente en Estados Unidos, que ha sido la causa de
la mayor parte de los incidentes observados en asmáticos, tiende a disminuir. |
| E-234 Nisina |
La nisina es una proteína con acción
antibiótica producida por un microorganismo inofensivo presente en la leche fresca de
forma natural y que interviene en la fabricación de diferentes productos lácteos. Solo
es eficaz contra algunos tipos de bacterias y se utiliza en casi todo el mundo (España
incluida) como conservante de ciertos tipos de quesos procesados, especialmente los
fundidos. En otros países, sobre todo en oriente medio, se utiliza como conservante de la
leche y de otros derivados lácteos ante los problemas para mantener estos productos
siempre en refrigeración. No tiene aplicaciones médicas como antibiótico, y es por esto
por lo que se utiliza en tecnología alimentaria. Existe como un conservante natural en
algunos quesos y otros productos lácteos fermentados, producidos por su flora de
maduración. También la produce la propia flora intestinal humana. La nisina ingerida
es destruida rápidamente durante la digestión y sus aminoácidos constituyentes se
metabolizan junto con los procedentes de las otras proteínas. Prácticamente carece de
toxicidad o de poder alergénico. |
| 235 Pimaricina. |
La pimaricina, también llamada natamicina es un
antibiótico útil en la protección externa de ciertos alimentos contra el ataque de
mohos. Su utilización no está autorizada a nivel de la Comunidad Europea, pero sí en
España, de una forma transitoria. También está autorizada en Estados Unidos y otros
países. En España se emplea para impregnar la superficie de los quesos duros o
semiduros, chorizo, salchichón y jamones. La pimaricina se utiliza en medicina contra las
cándidas. |
E-236 Acido fórmico
E-237 Formiato sódico
E-238 Formiato cálcico |
El ácido fórmico y sus derivados no están
autorizados en España, ni en muchos otros países como Inglaterra o Estados Unidos.
Proporcionan un sabor poco agradable a los productos conservados con ellos, y además son
bastante tóxicos. Se utiliza, en los países en los que se encuentra autorizado, para
conservar zumos de frutas, especialmente los que se van a utilizar después
industrialmente. También para la conservación de ciertos encurtidos (pepinos) en
Alemania. En este caso se usa sobre todo el formiato cálcico, que actúa a la vez como
endurecedor. La famosa "Lista de Villejuif",
panfleto lleno de errores, pero muy difundido, los considera inofensivos cuando están
entre los conservantes más tóxicos, sin que exista además una justificación
tecnológica clara para su empleo. |
| E-239 Hexametilentetramina |
Utilizado inicialmente con fines médicos, pasó
a la tecnología alimentaria como conservante de escabeches hacia 1920, haciéndose muy
popular en el norte de Europa. Aunque en otros países se utiliza como conservante en
escabeches y en conservas de cangrejos o camarones, La UE lo permite exclusivamente para
evitar el hinchamiento del queso Provolone. El mecanismos de la acción antimicrobiana
de este conservante se basa en su transformación en formaldehido en los alimentos
ácidos. Si se ingiere, se produce la misma reacción en el estómago. El formaldehido es
un agente cancerígeno débil, y se ha comprobado a nivel experimental con ratas que la
ingestión de grandes cantidades de hexametilentetramina es capaz de inducir la aparición
de ciertos tipos de cáncer. |
| E-240 Formaldehido |
El formaldehido es un gas bastante tóxico que
suele utilizarse en disolución acuosa (formol o formalina). Es un agente mutágeno y
cancerígeno débil. Su empleo como aditivo alimentario no está autorizado en España ni
en la mayoría de otros países, aunque sí se emplea en la desinfección de los equipos
industriales. A veces se utiliza también en la desinfección de especias en los países
tropicales productores. |
E-260 Acido acético
E-261 Acetato potásico
E-262 Acetato sódico
E-262 Diacetato sódico
E-263 Acetato cálcico
|
El ácido acético, en su forma de vinagre, que
es esencialmente una disolución de este ácido en agua, mas los aromas procedentes del
vino y los formados en la acidificación, se utiliza como conservante al menos desde hace
5.000 años. Una gran parte del utilizado actualmente se obtiene por síntesis química.
Como conservante es relativamente poco eficaz, con excepción de una aplicación
específica en panadería y repostería, la evitación de la alteración conocida como
"pan filante". También es eficaz contra algunos mohos. La acción
conservante del ácido acético es un efecto añadido en aquellos productos en los que la
acidez o el aroma típico que confiere es deseable o característico, como en los
escabeches, salmueras y encurtidos. En las aplicaciones en las que no resulta desagradable
la acidez debe utilizarse algún otro tratamiento conjunto para estabilizar el producto,
como el calor (pasterización), frío (semiconservas), o la combinación del ácido
acético con otros conservantes. En mayonesas, por ejemplo, su uso permite reducir la
adición de otros conservantes como benzoatos o sorbatos. La legislación española exige
en muchos casos que el ácido acético utilizado sea de origen vínico. La razón no es de
índole sanitaria sino para la protección de la industria del vinagre. El acetato es una
pieza esencial en muchas de las reacciones metabólicas del organismo. El ingerido con la
dieta se absorbe y utiliza para la obtención de energía o la fabricación de
constituyentes del organismo. El ácido acético y los acetatos son productos totalmente
inocuos a las concentraciones utilizables en los alimentos. |
E-280 Acido propiónico
E-281 Propionato sódico
E-282 Propionato cálcico
E-283 Propionato potásico
|
El ácido propiónico, un ácido graso de cadena
corta, y sus sales, se usan como conservantes alimentarios desde los años cuarenta,
especialmente en panadería. Es el más efectivo contra los mohos de todos los
conservantes, pero poco eficaz contra levaduras y bacterias, con alguna excepción. Se
utilizan especialmente las sales, ya que el ácido tiene un olor muy fuerte. Son
conservantes baratos. Es un conservante fundamental en la fabricación del pan de molde,
estando autorizado para ello en la mayoría de los países. Esta aplicación por si sola
hace que, si se exceptúa la sal común, sea el conservante más utilizado en el mundo.
También se utiliza en algunos productos de repostería. La otra aplicación importante
de este producto es para impregnar exteriormente ciertos tipos de quesos, por ejemplo el
de tipo "Emmental", para impedir su enmohecimiento, aunque en este caso se
utiliza cada vez menos. Algunos quesos tienen de forma natural cantidades relativamente
altas de ácido propiónico, substancia que contribuye de forma importante a su aroma
característico. También se utiliza como conservante en quesos fundidos.
Aunque el que se utiliza en la industria procede de síntesis química, el ácido
propiónico está bastante extendido en la naturaleza. El presente en los alimentos tanto
en forma natural o como aditivo se absorbe en el intestino y se utiliza de la misma forma
que los demás ácidos grasos, es decir, como fuente de energía. |
E-290 Anhídrido carbónico
|
El anhídrido carbónico se produce en la
respiración de todos los seres vivos. En los procesos de fabricación de alimentos, se
produce en la fermentación de la masa del pan y en las fermentaciones que dan lugar al
vino, cerveza y sidra, y es el gas responsable de la formación de las burbujas de estas
bebidas. Evidentemente, el ácido carbónico ha contribuido a la protección de estas
bebidas desde su origen, aunque lo ignoraran los fabricantes. Este producto es poco eficaz
como conservante, siendo esta propiedad un simple complemento de sus efectos estéticos y
organolépticos (confiere sabor ácido y una pungencia característica a las bebidas). Al
desplazar al oxígeno actúa también como antioxidante. Se utiliza en el envasado de
queso o de carne en atmósfera controlada para la venta al detalle, y también para
producir bebidas refrescantes gasificadas. Aunque el presente en las atmósferas de
ciertos lugares cerrados, bodegas, por ejemplo, puede ser perjudicial (más del 3%) e
incluso mortal (del 30 al 60%), la cantidad de este gas presente en los alimentos resulta
por supuesto totalmente inofensiva. |
Cloruro sódico (sal común)
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Es, con mucho, la substancia más utilizada de
entre todos los aditivos alimentarios; sin embargo, su gran tradición en el procesado de
los alimentos, incluyendo el realizado a nivel doméstico, hace que no se le considere
legalmente como aditivo y que, salvo casos excepcionales, no se limite su uso. No
obstante, además de condimento es un conservante eficaz en la mantequilla, margarina,
quesos y derivados del pescado. A pesar de lo extendido de su uso, la sal común no es un
producto carente de toxicidad y una dosis de 100 g puede causar la muerte de una persona.
De hecho, se conocen algunos casos de intoxicaciones accidentales graves de niños muy
pequeños por confusión de la sal con el azúcar al preparar sus papillas. El cloruro
sódico se encuentra presente en todos los fluidos biológicos, y entre otras funciones,
interviene en la formación del jugo gástrico. Es, por tanto, un componente esencial en
la dieta. Desde principios de este siglo se discute la posible relación existente entre
la ingestión de sal y la hipertensión. En la inmensa mayoría de los casos no se conoce
la causa real de esta enfermedad, uno de los factores de riesgo más importantes de los
accidentes cardiovasculares, y no está claro en absoluto que una dieta con alto contenido
en sal pueda producirla. Sin embargo, una restricción drástica (menos de 1 g/día,
frente a los cerca de 10 de ingestión habitual de los países occidentales) puede
colaborar en su mejora. El nivel de ingestión más adecuado se sitúa, por los
conocimientos actuales, en torno a los 3 g/día para la población normal, es decir, menos
de la mitad de lo que se utiliza habitualmente.
La sal marina, tan querida de los fanáticos de los alimentos naturales, no es más que
sal común menos refinada, que debe su color a la presencia de restos de algas y de
animales marinos. No tiene ninguna ventaja real sobre la sal refinada. En zonas con
deficiencias de yodo en el suelo, es recomendable el empleo de sal yodada, que no es mas
que sal común a la que se le ha añadido yodo en forma de yoduro potásico. |
Antibióticos
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Con la excepción de la nisina (E-234) todos los
demás antibióticos quedan reservados en la Unión Europea al uso médico, prohibiéndose
taxativamente su utilización como conservantes alimentarios. Esto es así para evitar la
aparición de cepas bacterianas resistentes y la posible alteración de la flora
intestinal de los consumidores. El uso de antibióticos en medicina veterinaria está
también reglamentado para que no puedan llegar al consumidor como contaminantes de la
carne o de la leche.
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Agua oxigenada
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El agua oxigenada se ha utilizado como agente
bactericida en algunos productos, como leche o derivados del pescado, en un proceso
conocido con el nombre engañoso de "pasteurización en frío". El agua
oxigenada se descompone en general rápidamente y no llega a ingerirse como tal, por lo
que no presenta riesgo de toxicidad. Sin embargo, puede alterar el color y destruir
algunas vitaminas, por lo que su uso como conservante está prohibido en España. No
obstante, se emplea con alguna frecuencia en la conservación de leche destinada a la
fabricación de queso, en la que se elimina después utilizando un enzima, la catalasa,
para evitar que perjudique a los microorganismos beneficiosos que participan en el proceso
de elaboración. Se ha propuesto la posible utilización de cantidades muy pequeñas de
agua oxigenada para la conservación de la leche cruda en países que no disponen de
medios adecuados para refrigerarla. En la forma actual de esta aplicación el agua
oxigenada no actúa como un conservante directo, sino que interviene en un mecanismo
complejo junto con otros componentes naturales de la leche, lo que la hace eficaz a
concentraciones mucho mas bajas. En los países en los que se puede refrigerar la leche,
este método de conservación física resulta preferible, y es el único autorizado. |
Percarbonato sódico
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Esta substancia produce agua oxigenada cuando se
disuelve en agua, por lo que su efecto como conservante es el mismo. Al ser un producto
sólido es mas sencillo su manejo y conservación. Está prohibido en España. |
Acido bórico
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Utilizado desde el siglo XIX en Italia para la
conservación de mantequilla y margarina, también se ha empleado en la conservación de
carne, pescado y mariscos. Es relativamente tóxico, conociéndose bastantes casos de
intoxicación, sobre todo en niños. Además se absorbe bien y se elimina mal, por lo que
tiende a acumularse en el organismo. Esto hace que su uso esté prohibido en todo el
mundo, con la excepción de su empleo para conservar el caviar. En España se han
detectado con cierta frecuencia casos de uso fraudulento del ácido bórico en la
conservación de mariscos, para evitar el oscurecimiento de las cabezas de gambas y
langostinos. |
Oxido de etileno
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Al ser un producto altamente tóxico, se utiliza
este gas únicamente en tecnología alimentaria para desinfección de equipos y,
ocasionalmente, de algunas especias. |
Dietilpirocarbonato
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Se ha utilizado para la desinfección en frío de
bebidas. Se descompone muy rápidamente, pero en ciertas condiciones puede formar
etiluretano, un compuesto cancerígeno. Su empleo está prohibido en España y en la
mayoría de los países. |
Acido salicílico
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Hasta hace unos años era un conservante muy
utilizado, sobre todo en la elaboración de conservas caseras y encurtidos. Su relativa
toxicidad y el riesgo de acumulación, ya que se excreta lentamente, hace que actualmente
esté prohibido en casi todo el mundo, España incluida. |
925 Cloro.
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En la industria alimentaria se utiliza como
desinfectante del equipo y del agua a utilizar, así como del agua de bebida. También
como agente en el tratamiento de harinas. En forma pura es un gas muy venenoso, ya que una
concentración de 60 mg/m3 de aire pueden causar la muerte en 15 minutos, habiéndose
utilizado incluso como un agente para la guerra química. Su uso es sin embargo esencial
para garantizar la calidad higiénica del agua de bebida, y disuelto en las cantidades
adecuadas no causa problemas a la salud. |
Lisozima
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La lisozima es un enzima que ataca las paredes
de determinadas bacterias. Descubierta en 1922, es una proteína de tamaño pequeño,
estable en medios relativamente ácidos y algo resistente al calor. Esta última propiedad
se ha mejorado en las variantes obtenidas recientemente por ingeniería genética. Se
encuentra en gran cantidad en la clara de huevo, de donde puede obtenerse con relativa
facilidad, y en menor cantidad en la leche (la humana es mucho más rica que la vacuna en
esta substancia). Aunque aún no se utiliza regularmente, sus posibles aplicaciones como
aditivo alimentario en derivados de pescado y mariscos ha despertado un gran interés en
algunos países, sobre todo en Japón. En España está autorizado su uso en quesos
fundidos. |
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PRODUCTOS PARA TRATAMIENTO EXTERNO DE ALIMENTOS
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| E-230 Bifenilo (difenilo) E-231 Ortofenilfenol E-232
Ortofenilfenato de sodio E-233 2-(4-tiazolil)benzimidazol (Tiabendazol) |
Estos conservantes se utilizan exclusivamente para el
tratamiento superficial de algunas frutas (cítricos, y el último de ellos también
plátanos) y de los papeles en los que se envuelven antes de introducirlas en su embalaje.
El objetivo de su utilización es evitar el ataque de mohos a la fruta. Con la excepción
del E-232, son insolubles en agua, por lo que no desaparecen con un enjuagado sencillo de
la fruta. Son substancias bastante tóxicas. La OMS considera aceptable una ingestión
diaria máxima de solo 0,05 mg por Kg. de peso corporal para el bifenilo y algo superiores
para los otros. Cuando pretenda utilizarse la corteza de naranjas o de limones en
repostería, es preferible lavarlos antes enérgicamente con agua y detergente. En algunos
países es obligatorio informar al consumidor de su presencia. |
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