| Enviada por Tatiana Suárez Losada
Método: 1) 2 horas antes de servir aproximadamente, sacar el helado del congelador y
pasarlo al frigorífico durante 15 minutos para que se ablande ligeramente. Seguidamente
sumergir la base del recipiente unos segundos en agua caliente, desmoldarlo sobre una
fuente y cortarlo en rebanadas de 2 cm. de grosor. Ponerlas sobre papel antigrasa y
meterlas de nuevo al congelador durante 30 minutos como mínimo.
2) Mientras tanto, calentar la mantequilla hasta que se derrita y retirar del fuego.
Separar una hoja de pasta filo o brick y, si fuera necesario, recortar los bordes hasta
formar un rectángulo de 18x28 cm. Pintarla con la mantequilla derretida con ayuda de un
pincel de repostería y cubrirla con otra hoja recortada. Repetir la operación con las
hojas restantes. Si no caben en la superficie de trabajo, poner las parejas así formadas
unas sobre otras, separándolas con film transparente o papel antigrasa. Esto, además,
evita que la pasta se seque.
3) Sacar el helado del congelador y envolver las rebanadas en las hojas (dos hojas por
paquetito), de la misma manera que para hacer un rollito de primavera. En cuanto estén
hechos los 4 primeros paquetes, meterlos al frigorífico, tapados, y seguir con los
paquetes restantes. Seguidamente meter de nuevo al congelador durante 1 hora como mínimo.
4) Un momento antes de servir, calentar el aceite a 195º C * en una sartén profunda o
freidora hasta 2 tercios de profundidad. Sacar 2 paquetes del congelador, introducirlos en
el aceite y freírlos durante 50 segundos, manteniéndolos entre el fondo y la superficie
con ayuda de una espumadera, para que se doren por igual. Ponerlos sobre una fuente
cubierta con papel absorbente y servir inmediatamente. Freír los paquetes restantes de la
misma manera, de dos en dos (si son más, la temperatura del aceite baja en exceso).
5) Servir acompañado de coulis de fruta (manzana o albaricoque) o salsa de limón y
pasas.
* Para esto se necesita un termómetro, pero yo lo hago a ojo. |