| Enviada por Miguel A. Román
Método: En mortero machacar los ajos con el comino y algo de sal. Añadir el perejil
bien picado, el orégano y el pimentón y diluir poco a poco con el aceite. Al final
añadir el vinagre y el agua (hablamos de un mortero de buena capacidad, pero si no lo
hay, una vez machacados los ajos y el comino el resto de la operación puede hacerse en un
bol). Cortar la carne y el hígado en trozos medianos y cubrir con este adobo durante 24
horas. Transcurrido este periodo freír los trozos de carne de uno en uno (o de dos en
dos, ero no los tres kilos de golpe) en aceite a fuego vivo hasta dorar por fuera. Según
van saliendo de la sartén, sin escurrir aceite se van disponiendo en una cazuela de barro
tapable y al final se rocían con el vino blanco y se le añade el adobo que quedaba y se
pone a hervir a fuego bajo hasta que reduzca y la carne esté tierna (como una hora).
Mientras tanto, en el mismo aceite que frió la carne, freímos el hígado y las rodajas
de pan semiduro, los majamos en almirez y se agregan a la carne cuando falten unos cinco
minutos para su cochura. Se lleva a la mesa en la misma cazuela y se sirve con su propia
salsa con guarnición de papas hervidas o arrugadas. |