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| Pastel de carne y champiñones |
| Enviada por Issa
Ingredientes:
- 2 láminas grandes de hojaldre.
- 1 cebolla,
- 2 o 3 zanahorias grandes,
- 1 kilo de solomillo de cerdo,
- 1 bandeja de champiñones,
- 1 chorro de vino blanco,
- 1 buen chorro de salsa de soja,
- Aceite de oliva,
- Sal,
- Pimienta blanca,
- Harina,
- Mantequilla (para el molde).
- 1 clara de huevo (decoración).
Método: La noche antes había descongelado el hojaldre. Los primeros rigores del
invierno, habían despertado en mí, los olores y sabores de mi niñez. La cebolla picada
muy fina, se freía junto a la zanahoria en una sartén, en la cual previamente había
dorado los rudimentarios cubos de lo que antes era un solomillo de cerdo. Cuando la
verdura pochaba, añadí los champiñones cortados en láminas y la carne previamente
salpimentada alegrando la mezcla con un chorro de vino blanco. Así hirvió a fuego medio
durante 5 minutos, pasados los cuales, añadí un buen chorro de salsa de soja. Bajé el
fuego al mínimo y así lo mantendría durante los próximos 10 minutos, el tiempo
necesario para extender la masa de hojaldre. Enhariné la mesa de la cocina y extendí el
cuadrado perfecto de masa de hojaldre. El rodillo, también enharinado, comenzó a
trabajar bajo la guía de mis dedos, muñecas y antebrazos. Poco a poco fui extendiendo la
masa hasta dejarla de un grosor de 1/2 centímetro. "Mami.. ¿qué haces?"
preguntó mi hijo Carlos....¡ y ahí empezó la diversión!. Me encontré corriendo por
el salón detrás de mi primogénito con la nariz llena de harina, en un vano intento de
embadurnar de blanco su fina cabellera ( me vuelvo muy juguetona en cuanto a harina se
refiere), mientras lamentaba la ausencia de mi compañero de andaduras por no poder
encanecer aún más su preciosa melena, coleta incluida. De vuelta al trabajo, acuné
entre mis brazos la lámina (ahora enorme) de hojaldre, depositándola con sumo cuidado en
un molde untado de mantequilla de unos 5 cm de alto. Tomé la carne y la coloqué
cuidadosamente sobre las tibias sábanas de hojaldre. Coloqué la otra capa de masa sobre
el molde y sellé la tarta con ayuda de un tenedor, apretando con firmeza el hojaldre
sobre el borde. El horno, precalentado a 150 grados. Yo me entretenía haciendo los
adornos de la masa de hojaldre, que yacerían definitivamente sobre la tarta. Barnicé el
conjunto con una clara de huevo, e hice un agujero de 1/2 cm de diámetro en el centro de
la masa (al fin y al cabo quería comérmelo, no que saltara por los aires). Directo al
horno durante 30 minutos, para disfrutar de los olores y sabores sajones del "Verás
pie". |
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