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Método: En primer lugar, cocer las patatas sin pelar en agua con sal hasta que estén
bien hechas; pélalas y pasares por el pasapurés. A continuación, pica todo el embutido
en la picadora y, si no la tienes, pícalo con un cuchillo muy afilado lo más menudo que
puedas. Echa las patatas hechas puré y el embutido picadito en una fuente y agrégales un
huevo entero; agrega un poco de sal, teniendo en cuenta que el embutido ya tiene, y una
pizca de pimienta negra molida; espolvorea con el queso rallado y mézclalo todo bien
hasta conseguir que se forme una pasta. Batir el otro huevo en un plato hondo y echa el
pan rallado en otro plato. Con la masa que has preparado forma con las manos enharinadas,
así no se te pegará la pasta, unas bolitas de tamaño regular y rebózalas primero en el
huevo batido y luego en el pan rallado. Echa abundante aceite en una sartén acércala al
fuego y, cuando humee, freír en el primero los dientes de ajo hasta que estén dorados;
retíralos y freír entonces las albóndigas en tandas de 4 o 5; además, hazlo a fuego
medio para que no se quemen; deben quedar doradas Sácalas con una espumadera, deja que se
escurra el aceite sobrante colocándolas sobre papel de cocina. Estas albóndigas las
puedes servir calientes, con un arroz blanco, frías con una ensalada de lechuga, tomate y
cebolla, en cuyo caso las puedes preparar de un día para otro. |