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Método: Untar dos rebanadas de pan moreno por persona con un poco de margarina, mejor
que mantequilla, y algo de mostaza Colocar encima de cada rebanada una loncha no muy
gruesa de jamón de York, o media, según el tamaño de la pieza. Mientras tanto, elegir
unos cuantos champiñones más bien grandes, lavarlos bajo el chorro del agua fría y
cepillarlos muy bien hasta que suelten toda la tierra que los recubre. Si están muy
sucios, o su piel es muy gruesa, se puede retirar fácilmente tirando desde los bordes
hacia el centro. Rociar bien con zumo de limón para que no se ennegrezcan. Cortar con un
cuchillo afilado los champiñones en láminas muy finas, para comerlos crudos. Colocar en
cada plato dos rebanadas preparadas, la mitad de las láminas de champiñón y un
pepinillo en vinagre por persona. Adornar si se quiere con unas hojitas de perejil fresco.
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