Google
Web
Nutricion
y Recetas
La impotencia de los desempleados

 

Estamos ante una crisis provocada por unos pocos pero que afecta a una gran multitud de personas que no tienen nada que ver con los que la provocaron. Como siempre, quien paga los platos rotos son los que menos tienen que ver en el asunto, las pequeñas empresas y los trabajadores.

También es cierto que muchas empresas han aprovechado este tiempo en que se habla tanto de crisis para hacerla aún mayor, el pánico se ha apoderado de muchas mentes directivas y aprovechan para reestructurar sus empresas con la excusa de dicha crisis. Resultado final, algunas empresas cerradas y muchos trabajadores en el paro. Estos últimos son los más desamparados, pues el sueldo que ganaban les llegaba para poco, pero a resultas del despido ganan menos aún y ya no es que no lleguen a final de mes, sino que tan siquiera llegan a principios, por lo que se sienten impotentes tanto para sobrevivir como para hacer frente a los pagos de las deudas contraídas en este mundo de consumismo. Tampoco vamos a decir que los trabajadores no tengan culpa en esto del consumismo, que la tienen, al igual que el resto de la sociedad, pero ahora se enfrenta al problema de la subsistencia vital la alimentación diaria, la enseñanza y el cobijo de su vivienda, todo ello amenazados por los bancos al no poder hacer frente a los pagos de sus respectivas hipotecas, enfrentándose al desahucio pertinente. A esto se suma el que cuando vas a buscar empleo las empresas quieren gente joven frente a la experiencia que pueden ofrecer los trabajadores más experimentados pero que sobrepasan los 40 años y ya no digo los que ya han complido los 50, estos son como parásitos en el mundo laboral, una moda que puede y, de hecho los hace, deshacer muchas vidas y familias. Las alternativas de estos últimos, aparte de apuintarse al paro o a las ayudas pertienentes, más o menos 400 € al mes, son más bien pocas, no hay dinero para ponerse como autónomos y tampoco los contrata nadie por el simple hecho de haber nacido hace 50 o más años. Tampoco sirve para poder hacer frente a los pagos pertinentes el cambiar de oficio, pues, en el caso de que se encuentre trabajo, el sueldo que van a ganar siemrpe será bastante inferior que el que tenían, en consecuencia, tampoco podrán pagar sus hipotecas o otros gastos contraídos antes de ser despedidos.

 

Toni Oliver

 

 

 

 

© Toni Oliver. Prohibida la reproducción del contenido de esta Web sin la autorización del Autor.